National Institute of Building Sciences (NIBS)
La envolvente del edificio sirve como la principal barrera entre los ambientes interiores y exteriores, al tiempo que contribuye a la protección estructural y al rendimiento energético.
Una envolvente típica de un edificio consiste en:
En el caso de los edificios modulares, la envolvente también debe funcionar bien después del transporte y la instalación. Los detalles y el sellado adecuados de las juntas ayudan a reducir las fugas de aire, la penetración de agua y la formación de puentes térmicos entre los módulos.
El diseño óptimo de la envolvente depende del clima local, del uso del edificio y de las normas de construcción aplicables.
La envolvente de un edificio es el conjunto de componentes que separan el interior de un edificio del entorno exterior, incluidos los muros, los techos, las ventanas, las puertas, el aislamiento y los sistemas de sellado.
Porque afecta a la eficiencia energética, la resistencia a la intemperie, el confort interior, el control de la humedad y la durabilidad a largo plazo del edificio.
Los compradores internacionales suelen evaluar el rendimiento del aislamiento, la hermeticidad, la impermeabilidad, la resistencia a la intemperie, el rendimiento térmico, los detalles de las juntas, la durabilidad del material y el cumplimiento de las normas de construcción aplicables.
Una envolvente de un edificio bien diseñada puede reducir el consumo de energía, mejorar el confort interior, minimizar los problemas relacionados con la humedad y respaldar el rendimiento del edificio a largo plazo.